El EMPRESARIO

Jesús Gil era el ejemplo de hombre español hecho a sí mismo: convertía en oro todo lo que tocaba.

Cuatro años después de la muerte de su padre, y animado por ‘La Guadalupe’, Jesús Gil se matriculó en la Facultad de Ciencias Económicas de Madrid. Pero pronto abandonó los estudios, pues estaba ansioso por hacer fortuna en la capital.

Su primera gran obra

Tras acumular un notable capital con la compraventa de coches y de solares, se dijo a sí mismo que el negocio real estaba en la construcción. Su primera gran obra fue un complejo de 1.200 hectáreas: la urbanización segoviana Los Ángeles de San Rafael. Esta obra le reportó muchos beneficios, pero también le acarreó su primera gran desgracia.

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Su primera gran obra

Tras acumular un notable capital con la compraventa de coches y de solares, se dijo a sí mismo que el negocio real estaba en la construcción. Su primera gran obra fue un complejo de 1.200 hectáreas: la urbanización segoviana Los Ángeles de San Rafael. Esta obra le reportó muchos beneficios, pero también le acarreó su primera gran desgracia.

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La tragedia de Los Ángeles de San Rafael

El 15 de junio de 1969 se derrumbó el techo del comedor de esta finca, donde se celebraba una convención, con un balance de sesenta y ocho muertos. Dos años después, Gil fue condenado a cinco de cárcel por homicidio involuntario, pero al año siguiente fue indultado por el Gobierno de Francisco Franco.

De 1972 a 1977 tuvo que pagar 400 millones de pesetas de indemnización a los familiares de las víctimas. Pese a todo, fue ampliando su negocio, cuyo buque insignia sería la inmobiliaria de Marbella, ciudad donde gobernó y edificó a su antojo.

Después de aquello, los negocios familiares crecieron desmesuradamente a pesar de los casos abiertos contra Gil. Quizás despertaba admiración porque era el ejemplo de hombre español hecho a sí mismo: pese a contar con una base cultural limitada, se convirtió en millonario. Todo lo que tocaba se convertía en oro.

Pero Gil hizo algo más que montar un imperio: dejó diseñadas las trayectorias empresariales de sus hijos.

Hoy día, los negocios de la familia oscilan entre los bajos de la Torre de Valencia en Madrid, el estadio Wanda Metropolitano, la urbanización Los Ángeles de San Rafael, en Segovia, y las vastas fincas familiares.

El Pionero. Una serie de no-ficción sobre Jesús Gil.

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