EL ALCALDE DE MARBELLA

El hombre que cambió la forma de hacer política en la Costa del Sol.

Jesús Gil aprovechó la fama que le dieron el club y la televisión para dar el salto a la política.

En 1991 fundó el Grupo Independiente Liberal (el G.I.L.) y le fue bien: obtuvo más del 65% de los votos en las elecciones municipales de Marbella, de cuyo ayuntamiento tomó posesión el 15 de junio.

Su mensaje («Voy a resucitar Marbella») caló entre la población, contagiada por el entusiasmo de la jet set de la ciudad malagueña.

Los tiempos del gilismo trajeron consigo el auge de la construcción, importantes edificaciones que durante un tiempo hicieron brillar a Marbella, aunque no exentas de consecuencias.

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Su mensaje («Voy a resucitar Marbella») caló entre la población, contagiada por el entusiasmo de la jet set de la ciudad malagueña.

Los tiempos del gilismo trajeron consigo el auge de la construcción, importantes edificaciones que durante un tiempo hicieron brillar a Marbella, aunque no exentas de consecuencias.

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Gil se adelantó a su tiempo: tenía la gran capacidad de saber lo que quería la gente y descubrió una nueva forma de hacer política.

Pero nada más estrenar alcaldía desató un primer caso de corrupción, el de las «camisetas», por el desvío de 450 millones de pesetas del consistorio al Atlético de Madrid para insertar publicidad de la ciudad malagueña en la equipación de los jugadores.

Los problemas de Jesús Gil con la justicia se acrecentaron cuando, en 1998, la Fiscalía Anticorrupción le imputó cuatro delitos de malversación de fondos públicos. Pese a todo, fue un año después cuando Jesús Gil consiguió su mayor logro político.

Los años del «gilismo»

En las elecciones municipales de junio, el GIL logró noventa y tres concejales, con representación en trece localidades de la Costa del Sol, Campo de Gibraltar, Ceuta y Melilla.

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Los años del «gilismo»

En las elecciones municipales de junio, el GIL logró noventa y tres concejales, con representación en trece localidades de la Costa del Sol, Campo de Gibraltar, Ceuta y Melilla.

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Eran los años de los macro proyectos del «gilismo» y el dinero fluía por Marbella como la espuma.

La mayor ambición de Jesús Gil fue el desarrollo urbanístico. Se eliminó el Plan General, que clasificaba el suelo determinando dónde se podía construir y dónde no. Es así como empieza la urbanización en masa a través de convenios para la construcción. Este es un problema que llega hasta nuestros días, pues la localidad cuenta hoy con 16.500 viviendas ilegales cuyos ocupantes se encuentran desamparados.

En 2002 Gil fue finalmente inhabilitado como alcalde de Marbella, sucediéndole en el cargo Julián Muñoz. Como consecuencia de su gestión, la ciudad estará endeudada con el Gobierno Central para los próximos cuarenta años y con la Junta para los próximos diez con posibilidad de otros diez.

El Pionero. Una serie de no-ficción sobre Jesús Gil.

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